
La importancia de lo pequeño, de lo pausado. El valor del momento, de las sensaciones. La grandeza del espacio percibido y de su conceptualización en los ambientes, cada uno el suyo, cada uno con su percepción, cada persona dueña de su ámbito de intimidad, disfrutando de sensaciones pequeñas, de grandes placeres rodeados de cordialidad y calidez.
Queremos estar sin estar, que te demos sin que pidas, que disfrutes y que quede en tu recuerdo la idea de que al volver todo será igual pero diferente, pero que definitivamente habrá merecido la pena.
Aurora vive de su filosofía, sin pretender ser mejor, sin buscar comparaciones; Aurora te da lo que tiene, sin contemplaciones, como un chorro de naturalidad que inunda cada plato, cada creación, con el amor por la cocina de su equipo que se plasma en cada detalle intentando gustar y ser diferentes.
No hay más misterio, no hay más secretos; sólo trabajo y pasión por lo que se hace. Y para ello tampoco hay sortilegios ni atajos, es trabajo, es ser escrupuloso en sus materias primas, es ser innovador en lo clásico de la cocina creada por los maestros y es saber mimar al que nos visita para que todo el tiempo que nos regale, sea una experiencia.


